Caminante

By | domingo, agosto 01, 2010 Leave a Comment
Érase la historia de un hombre que caminaba solo en tierra rocosa y quemada. Caminando solo, cayó en un gran agujero tan ancho que caía sin poder rozar la pared, y sin poder agarrarse a nada.

Caía abajo, abajo, más abajo, en un grito desgarrador durante el tiempo.

Y todo oscuro, todo negro, todo presión, se ahogaba el pensamiento a través de la angustia perpétua. Y no terminaba la caída, y sin poder ver nada en la oscuridad absoluta, sabía que cada instante podía ser su último momento.

Con su cabeza abajo, al poco se volvió loco en el túnel.

No sabía dónde caería ni cuando. En su inestabilidad deseó morir, pero no tenía siquiera cómo arrancarse la vida. Y pasaba el tiempo y no terminaba, y pasaba el tiempo y no terminaba.

Ese hombre no sabía que ese agujero era infinito.

Ese hombre murió en algún momento ignorado, en un lugar desconocido. Su muerte no la ha escrito nadie, ni siquiera yo puedo asegurar que haya muerto.

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