Diego Pérez Galindo

By | domingo, agosto 01, 2010 Leave a Comment

La búsqueda vertiginosa de las pequeñas partes que forman la totalidad de las cosas se pone en práctica como discurso del artista Diego Pérez Galindo, embarcado en obras de gran formato y de procesos pacientes de la pintura.

No existen dudas si observamos con ligereza la trayectoria del artista, que no encuentra plano más certero para su despliegue de incógnitas que un retrato. Diego se ubica siempre frontal, frente al espejo, necesita rodearse de quienes le miran cara a cara, el plano no es cinematográficamente subjetivo, no es su vista, no es su visión, está en otra parte. Acude directamente al mayor rasgo de indentidad, el reconocimiento del rostro, tématica eterna en las disciplinas a la que se vuelve una y otra vez en busca de respuestas sobre nosotros mismos.

Aunque con sólida premeditación en sus pinturas debido a un calculado trazado de líneas, Diego deja libre un cabo suelto que no desea controlar, imprescidible para ese acto accidental e indeterminable del espectador frente a enigmáticos y codificados seres que se enconden tras la imagen. Un frente a frente que engancha rápido con el desconcierto anónimo y la descarga potencial de la imagen.


Elegidos por la mano del artista y pertenecientes a un entorno cercano, se emplea a fondo en una deconstrucción meramente visual, para posteriormente retomar y componer una/otra imagen/rostro que encubre la identidad, pero que desata un paralelismo acerca de esa nueva identidad de los propios seres. Diego descubre una pieza compuesta de otras muchas, un impulso revulsivo y fractal, todo está compuesto de átomos, todo está interconectado, todo es relacional.

Entre retículas y parches que dejan entrever y que nos tapan la nitidez de la imagen, el artista plantea esta funcionalidad como un disparador que nos llega incluso a alertar sobre la certeza de lo que vemos e inevitablemente acentúa la reflexión sobre la dudosa veracidad visual ofrecida de la era digital incrustada ya en la cultura histórica. No dejo de pensar en este guiño hacia visiones llevadas al cine como el conocido filme Matrix, dónde una acto de rebeldía y sublevación insumisa regenera la visión de los humanos hasta la córnea y entonces divisamos que todo estaba formado de infinitas columnas de datos conectados de manera brutal y que disfrazaba el mundo perversamente con intención de ocultar la realidad.


La complejidad del entedimiento del concepto totalitario, se transforma en fuente de preguntas que el artista utiliza para inspirar su procesos plásticos que en ocasiones han derivado en esculturas y grabados.



La obra de Diego Pérez Galindo se mueve desde conceptos angulares de la construcción y la deconstrucción de la propia imagen/identidad como icono de la totalidad de las cosas (no quizás como una afirmación pero si como ejercicios introspectivos para resolver un convencimiento innato), hasta territorios teóricos qu apuntan hacia un reordenamiento de la materia pictórica.

http://www.diegoperezgalindo.com
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