Mataron un perro

By | domingo, agosto 01, 2010 Leave a Comment

Cerrad los ojos. Cerrad los ojos por un momento e imaginad.

Imaginaos que un día que caminais hacia el destino diario de vuestras labores, que caminais a plena luz por la calle amplia que pisa tanta gente igual que tu.

Imaginad que en esa vuelta de esquina donde giras cada día encontrais la escena que te cortará y revolverá tu desayuno. Imaginad que ese grupo de jóvenes sanos con efervescente subidón adolescente se encuentran en plena faena. Esos 4 o 5 jóvenes se han empeñado en distraerse a costa de las patadas que arremeten contra un perro callejero comido de mierda. Un perro. Un animal.

Esos chicos tratan de manera salvaje al animal mediante patadas, escupitajos, pedradas…, y no parece ser estímulo suficiente ver que la sangre ya lo mancha en gran parte de su cuerpo. Ni los gemidos, ni la sangre, ni nada. Ellos no sienten nada excepto diversión y goce de ver explallada su forma de liberarse. Esta es la estampa que quería que imaginasen. La crueldad de un acto tremedamente violento impulsado por una conducta indiscutiblemente perversa e injustificable. Le han roto los huesos, ya no se levanta porque posiblemente hayan machacado su médula espinal, ha vomitado y sus órganos parecen salirse de su sitio su barriga deformada me hace pensar en eso.

Sangre en la acera, sangre en el pelo, en las zapatillas, en los vaqueros. El cuerpo deformado, roto, débil, manchado e indefenso.

Pero ¿qué hacen estos chicos?, ¿de dónde sale tanto odio y violencia?, ¿qué le han hecho al pobre perrito que ya no puede respirar? No hay un alma en este mundo que dudara en condenar el vandalismo de unos salvajes. Deberían de hacer algo con ellos.

La guinda viene cuando ya sobra lo que comiste. Uno de esos jóvenes se ha acercado el perro, y con fuerza penal ha destrozado la cabeza del animal con una pala. El temblor de su cuerpo tendido ha parado, he llegado a ver como su cabeza reventada botaba por el tremendo palazo recibido. Ya da igual, ya no vive. Probecillo, ha agonizado.

La satisfacción y el hermanamiento ha salido a relucir. Las palmas y la palmada de la espalda merece el reconocimiento entre aquellos tipos. Han sacado el valor de 5 cuerpos jóvenes contra un animal de calle de apenas 10 kilos.

¿Pero qué salvajada es esta? Ese animal era maravilloso.

¿Quieren conocer a ese animal que murió indefenso? Tengo una imagen de él cuando aun vivía.

*PULSA AQUÍ

La imagen no está equivocada. La historia tampoco. Se repite a menudo, en ferias y temporadas. Los gente paga por ver a esos muchachos destrozar al perro, es más, la gente se extasía del espectáculo, lo aplaude, lo defiende, es la casta, es el valor, son los cojones, como dios manda.

Si te estremece la brutalidad del caso con un perro, ¿cual es la diferencia?

No me gustan los reproches ante el pensamiento antitaurino.
No creo que puedan defenderme que con un toro es distinto.
No creo que tengan derecho a decir por sus bocas que entienden en parte a los que se manifiestan contra las corridas.
No tienen derecho a defenderme las malditas costumbres de nuestros antepasados, no entiendo que se acojan a legitimizar tales eventos.
¿Volvemos a soltar esclavos con los leones acaso? Me da igual que lo hiciesen los abuelos de nuestros abuelos.
¿Qué tipo de licencia intentan ponerme en pie que les de mano santa para cortar la oreja y clavar las banderillas?
¿Qué tipo de licencia? Que me la traigan y me la pongan por delante.
¿Acaso no ves que reniegas de tu crédito en esta vida que es la lógica, para convencerme de que por venir desde hace años se gana su legitimidad?
No aguanto tu falso valor armado de espadas, ponte desnudo como él si tienes huevos.
¿De que te sirve ese valor si no defiendes nada?
¿Cómo osais verbalizar con ARTE tales hazañas?
¿Con que cara soltais eso de que “también amais al toro”?
¿Qué Ministerio del Interés lo escuda y se calla?


Mete el cadáver en la cama con tu mujer y las orejas guardalas en tu bolsillo.

No hace falta la tortura, ni trajes de luces, ni posturitas ni aplausos. Quizás si te pones tu los cuernos me apetezca dejarte una moneda al suelo.

NO SE TRATA DE LA LIBERTAD DE IR O NO A LOS TOROS, SE TRATA DEL DERECHO O NO LA TORTURA ANIMAL.
Entrada más reciente Entrada antigua Página principal

0 comentarios: