Sueño de un funeral

By | martes, noviembre 16, 2010 Leave a Comment
Aquello no era una habitación, solo recuerdo que estaba negro, todo negro, no era un espacio, supongo que tiempo, y que algo se abrió.
Entonces divisé un entierro, un poco más allá de la cercanía.
Vista a ras de suelo, un terreno de yerba, una alfombra interrumpida por lápidas.
El grupo de luto, esperaba el descenso, el quicio ocultaba el muerto.
Hombres y mujeres de cabeza gacha ante un sol de luz negra que hacía perder la noción del verde.
Y entre ellos encontré un animal salvaje, asistente inesperado en el rito. Lo vi. Vi un león impetuoso que mostraba tanta quietud como los demás.
Seguía con su mirada como el ataúd paraba en el fondo del agujero, callaba como el familiar más sobrio en la escena, llegué a pensar que su alma era casi humana.
La bestialidad calma del instinto salvaje cortaba y descuadraba la coherencia vivida. Sin saber entenderlo. Pero algo muy cierto.
Su gran cabeza y su melena protuberante.
¿Qué hacía allí? Giró su cabeza y me vió.

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