Reyerta de nervios

By | domingo, abril 17, 2011 Leave a Comment

Asustado por una reyerta de nervios
se refugió desapercibido en el dedo gordo del pie.
Permanecerá allí, hasta que se esfume el peligro
de que estallen los ventrículos.


Asoma y da un buche de arroyo,
afluente del río Arteria.
No sabe que es soluble,
no sabe que si empapa sus labios
su agarre de orilla
se revierte directamente al sistema.


Disuelto, se riega disperso,
retorna para escaparse de nuevo.
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