Hasta siempre, querido Eduardo

By | lunes, abril 13, 2015 Leave a Comment
Hasta siempre, querido Eduardo.


Me estremeciste cierto día con tu palabra, tú, que agitabas mentes dormidas como el soldado que reacciona de su primer shock. Tú, que dabas puñetazos férreos de Verdad con plácidos guantes de seda, que afinaste la puntería del arma de tinta. Tú, que hacías combar la rigidez de las posturas hieráticas de la comprensión.

El vacío que dejas es más grande que lo que podamos recodarte.


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