Lo más estúpido que puede hacer alguien de izquierdas

By | domingo, octubre 13, 2019 Leave a Comment


La anécdota más llamativa de la jornada del desfile militar celebrado ayer 12 de octubre, fue sin duda el incidente en el que el paracaidista que portaba la bandera nacional para su posterior izado, chocó contra una farola en la que quedó además enganchado, a pocos metros del asfalto.

Este incidente, afortunadamente sin consecuencias importantes, ha dado de sí para lecturas y reflexiones de diversa índole, desde la curiosa gracia que refleja la relación de lo fallido en el día de la Fiesta Nacional con los pesares de este país tropezado, hasta la heroicidad de un cabo en el ejercicio y su lealtad en las labores para con su Estado.

A raíz de este tipo de opiniones, y me baso principalmente en aquellas que han dejado registro en la red, han dado a su vez una segunda confrontación entre quienes han tomado el asunto con humor y su clásica generación de memes, y aquellos que se han molestado al tomarlo como mofa hacia un militar y por consiguiente, una ofensa hacia los valores que tiene que ver con la patria, la nación, la bandera, etc.

Pasadas ya 24 horas de este acontecimiento, y tras leer opiniones y expresiones variopintas, he observado como desde la amalgama de gente de izquierdas, hubo una notoria mirada cómica sobre lo ocurrido. Una visión peculiar de ver, cómo un miembro del repudiado ejercito al servicio de un estado monárquico heredero de una dictadura franquista, se estampaba contra una farola dejando el símbolo nacional que portaba en su salto, al libre juego de la mofa.

Mi opinión al respecto, es que es estúpido que desde la izquierda, desde donde no olvidemos que también se aspira a gobernar y cambiar este país, se ataque a las Fuerzas Armadas, en lugar de mostrar su apoyo o ganarse su confianza y empatía.
Es sabido la presencia de un franquismo heredado y fuertemente arraigado en las filas de nuestro ejercito, uno de los grandes pesares de la izquierda. Pero es en mi forma de verlo, un infantilismo enorme acudir a la gracieta rápida contemplando al ejercito como un ente enemigo y rebosante de fachas. Es un error de gran torpeza contemplar a las tropas, y me refiero a esa inmensa mayoría de soldados rasos que la forman, como parte adversaria. No estoy hablando de los generales ni de rangos superiores, estoy hablando de las tropas, hijos de clase trabajadora en su mayoría.

Una cosa es no estar de acuerdo con la forma de Estado (esta monarquía) o con una fecha errónea para celebrar la Fiesta Nacional, algo que sería más propicio el 2 de mayo, por ejemplo. Pero se trata de las Fuerzas Armadas, y son, lo quieras o no, nuestras Fuerzas Armadas. Quien deje esto fuera de la ecuación, que no aspire jamás a gobernar un país. Quien pretenda tener soberanía sin ejercito, que se vaya olvidando de la utilidad de su atalaya teórica.

No olvidemos desde la izquierda, si tenemos que tirar de historia, que las de 1936 también eran nuestras Fuerzas Armadas, y que los primeros fusilados por los golpistas en ese año fueron mandos del ejército. Seamos coherentes con nuestro hacer. 

No entraré a debatir el gasto que supone el desfile militar del 12 de Octubre (600.000€), y cuáles son la empresas que pagan la cuenta, para lo que os paso este interesante link. El cabo Luis Fernandez Pozo chocó en su salto contra una farola. Mi modo de verlo, es que sufrió un accidente laboral. Soldado, no civil, pero un trabajador al fin y al cabo. El 12 de octubre de 2017, tras el desfile militar celebrado en Madrid, el piloto Emiliano García-Page se estrellaba con su caza en la base de Castilla-La Mancha tras su participación en el desfile. Murió, a nadie se le ocurrió hacer mofa de ello. ¿Qué habría pasado si el paracaidista hubiera muerto? Parece que cuando ocurre un accidente en el ejercito, al no ser civiles, no cuentan. Criterio que no comparto. 

Igual que cuando desde la izquierda, una huelga que vela por los derechos de la clase obrera incluye a los esquiroles, sí o sí, es un gran error desligarse de los cuerpos de seguridad de estado, a pesar de los pesares que ya todos sabemos. No defendemos este ejército, ni esta política económica, ni este sistema. Pero que habrá que apostar por otra política económica, otro sistema y sí, otro ejército. Y este paso no se da, desde luego, arrimando la mofa hacia el accidente de un soldado.

Cierto es por otro lado, que afortunadamente nadie tiene el inmaculado poder de autorizar sobre con lo que se puede o no hacer humor. Lo digo por ciertas figuras políticas, que aprovechando el humor que algunos han hecho sobre el incidente, han manifestado su repugnancia por ello. Gana más retuits una contra que una muestra de apoyo, de ahí que hayan afinado la puntería de sus comunicados. Y me refiero a tuits como el de Albert Rivera o el de su compañero de partido, Félix Álvarez, que en cuyos comunicados hacen alusión a los valores, a la entrega, al compromiso, a la libertad y a la lealtad con la Constitución. Pero jamás les he visto hacer mención con las mismas referencias en mayúsculas hacia los trabajadores que sufren accidentes laborales, y en concreto a los fallecidos por ello, cuyas muertes jamás han bajado del medio millar desde que existen registro en España.



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